jueves, 26 de enero de 2012

Soplar un bostezo

Y apreté los dedos sobre mis ojos, las lágrimas transparentes corrían cual cascada desbordante. Me veía sumida en la impotencia y la tristeza. No sabía si era de noche o de día, se me empañaban los ojos del vapor que producía tal dolor. No estaba confusa porque sabía el mal, brújula que pierde el rumbo, corazón aturdido y un aullido, el incesante puñal clavado. Aquella sería una noche intensa y breve. Suena el teléfono, mas se superpone mi lamento. Cicatrices del mal sanan sangrando, asombroso a al vez que simple, un sentimiento indescriptible, nada va bien...
(26/01/2012 jueves 19:45)

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