jueves, 26 de enero de 2012

Soplar un bostezo

Y apreté los dedos sobre mis ojos, las lágrimas transparentes corrían cual cascada desbordante. Me veía sumida en la impotencia y la tristeza. No sabía si era de noche o de día, se me empañaban los ojos del vapor que producía tal dolor. No estaba confusa porque sabía el mal, brújula que pierde el rumbo, corazón aturdido y un aullido, el incesante puñal clavado. Aquella sería una noche intensa y breve. Suena el teléfono, mas se superpone mi lamento. Cicatrices del mal sanan sangrando, asombroso a al vez que simple, un sentimiento indescriptible, nada va bien...
(26/01/2012 jueves 19:45)

lunes, 23 de enero de 2012

Metamorfosis

Nacemos, crecemos y llegamos a la adolescencia. Una época de continuo cambio de experimentar, de atreverse, de sacrificar, un poco difícil al parecer.. Pero es un continuo cambio que creamos madurando, o no. Depende si nos dejamos influir por los demás o intentamos marcar estilo propio. Y a veces me pregunto porque la sociedad es tan cruel, y es simple… En ella estamos todos sin excepciones y la gran mayoría es juiciosa y egoísta. Quién no se ha preguntado ¿Dónde están las personas auténticas? O al indagar en nosotros mismos ¿Qué parte pertenece a la sociedad y cuál es nuestra?
Y es que se hace duro llevar a cuestas los prejuicios de todos y estar al margen de la crítica. Sería fácil si Dios nos hubiese creado a todos iguales, idénticos y sin sentimientos de malicia y envidia.
Nos pasamos toda la vida comparándonos con la “perfección” o lo que entendemos y tomamos por ejemplo de ella.
A donde quiero llegar es si de alguna manera se puede prevenir el cambio negativo. Estoy segura de que todo depende del modo en el que nos traten. El cariño que recibamos, el aprecio de la  “perfecta” sociedad, y ante todo el respeto.
Ahora bien, pensad de mi lo que queráis, pues por retorcidos que seáis no me voy a caer, siquiera a tambalear. Me prometí hace mucho tiempo que iba dar lo mejor de mí a quien se lo mereciese, e incluso en ciertos casos a quien no. No creo que sea un error, pues el creer que alguien merezca la pena y no sea así no es sinónimo de torpeza sino de madurez, al pensar que tras esa tapadera que todos tenemos por translucida, transparente o opaca que sea , haya algo, una chispa, un motivo para creer.

martes, 17 de enero de 2012

"Te quiero"

Quiero: forma verbal, verbo querer, 2ª conjugación, primera persona del singular, tiempo presente indicativo.
Precedido de "te": pronombre personal, segunda persona singular.
Resulta insignificante, visto de esta manera, la unión de estas dos palabras. Al fin y al cabo es tan solo un sintagma verbal sujeto omitido.
Dos palabras que aparecen en el diccionario al igual que el resto. ¿Pero, acaso sabemos lo que significa realmente?
Nadie lo sabrá hasta que no lo sienta, pero lo sienta de verdad.

Comenzar por querer

Yo te quiero
Quiero que me quieras
Quieras que te odio
Odie que te quiera